El otro día, en consulta, salió una cuestión muy interesante, el foco de las personas cuando nos están/estamos tratando de ayudar a alguien

Hay una gran diferencia entre focalizar en la otra persona, en las dificultades que nos relata y los sentimientos y emociones que experimenta frente a focalizar en lo que se despierta en nuestro interior mientras lo hacemos...

Cuando tomamos el segundo camino, corremos el riesgo de buscar nuestro propio confort, frustrarnos porque no "conseguimos" que se anime, y adoptar como obligación el lograrlo... Lo que puede llevar a tomar decisiones que lejos de ayudar, provoquen malestar y sentimientos de incomprensión en la otra persona

Es esencial buscar un equilibro cuando queremos ayudar, no olvidar nuestros sentimientos y necesidades, pero tampoco obviar a la persona que tenemos delante si realmente queremos ser un apoyo... A veces, es de más ayuda no ayudar si no somos capaces de alcanzar ese equilibrio