El otro día, en consulta, salió una cuestión muy interesante, el foco de las personas cuando nos están/estamos tratando de ayudar a alguien

Hay una gran diferencia entre focalizar en la otra persona, en las dificultades que nos relata y los sentimientos y emociones que experimenta frente a focalizar en lo que se despierta en nuestro interior mientras lo hacemos...

Cuando tomamos el segundo camino, corremos el riesgo de buscar nuestro propio confort, frustrarnos porque no "conseguimos" que se anime, y adoptar como obligación el lograrlo... Lo que puede llevar a tomar decisiones que lejos de ayudar, provoquen malestar y sentimientos de incomprensión en la otra persona

Es esencial buscar un equilibro cuando queremos ayudar, no olvidar nuestros sentimientos y necesidades, pero tampoco obviar a la persona que tenemos delante si realmente queremos ser un apoyo... A veces, es de más ayuda no ayudar si no somos capaces de alcanzar ese equilibrio

Me han dicho en muchas ocasiones que soy una persona empática...

Yo más bien creo que tengo sentido común y sigo unas sencillas reglas cuando alguien me "abre su corazón":

  • No cambiar de tema
  • No distraerme con el vuelo de una mosca
  • No "adueñarme" de su malestar o sufrimiento
  • Escuchar, preguntar e interesarme de forma genuina, tratando de entender a la persona y sus necesidades
  • Respetar su estado, sin tratar de cambiarlo a la fuerza

Son reglas sencillas, pero que de seguirlas, se nota la diferencia

Nunca subestimemos el poder del mecanismo de habituación...

Si conseguimos dejar de escuchar los aviones despegar y aterrizar... Qué estaremos ignorando cuando no se trata de estruendos molestos sino quizá de sonidos agradables?

Siempre me pareció un gran vídeo...

Con el tiempo se ha asociado la depresión a "estar triste" o "de bajona" y en muchas ocasiones quienes la padecen se enfrentan a la incomprensión de aquellos que no lo entienden...

Y se acaban sintiendo mal por sentirse mal...O frustrados porque son incapaces de hacer lo que les dicen, "anímate! Si tristes nos ponemos todos..." y eso hace que se sientan más incapaces todavía...

En este vídeo se muestra qué es, desde dentro, y con una bonita metáfora...


Quizá el foco debería ponerse en que las distintas personas se sientan incluidas cuando hablamos para ellas, más que en que no se sientan excluidas... Ojo! Son cosas distintas... Y eso requiere más de empatía que de recursos lingüísticos o gramaticales solamente

Nunca podemos estar seguros al 100% de como nuestras acciones afectan a los demás. Sin embargo, si podemos hacernos una ligera idea.

No hablo del "cómo me sentiría yo si...", sino más bien de ver cómo se siente la persona y entenderla en base a su realidad; de leer a la persona que tenemos delante y dejar, por unos momentos, de mirar nuestros ombligos...

Quizá, así, logremos conocernos, comunicarnos y entendernos

De pequeños solíamos buscar los monstruos bajo la cama o dentro del armario para poder dormir tranquilos...

A medida que crecemos vamos perdiendo las buenas costumbres